El cáncer de cérvix es una enfermedad profundamente ligada a la pobreza, ya que más del 90% de muertes por este cáncer se producen en países de ingresos medios y bajos.
Los datos globales indican que su incidencia es de alrededor de 5-6 casos nuevos cada año por 100.000 mujeres en España, frente a más de 30-35 casos por 100.000 en Costa de Marfil o la República Democrática del Congo. Si revisamos las cifras de mortalidad la desigualdad es todavía mayor, ya que una mujer tiene alrededor de 15-20 veces más riesgo de morir por esta enfermedad en esos países africanos que en España.
Este cáncer es consecuencia de una infección de transmisión sexual producida por el virus del papiloma humano (VPH) y se puede prevenir mediante vacunación, cribado y tratamiento precoz. En España tenemos, desde 2008, vacunas que se inoculan a las niñas de 12 años, y, desde hace más de 50 años, una cultura de revisión anual ginecológica que permite realizar un diagnóstico precoz del cáncer de cérvix.
En África subsahariana, sin embargo, la detección de los casos suele ser tardía, lo que se traduce en esa alta mortalidad observada, a pesar de que las cifras pueden estar infraestimadas. Una población prioritaria en este cribado son las mujeres que viven con VIH, ya que en ellas el riesgo de desarrollar cáncer de cérvix es seis veces superior a la población general.
"En España tenemos, desde 2008, vacunas que se inoculan a las niñas de 12 años, y, desde hace más de 50 años, una cultura de revisión anual ginecológica"
Por esta razón, desde hace años estamos trabajando en el Centro Hospitalario Monkole de Kinshasa (R.D.Congo), y desde el verano de 2026 también en el Centro Médico-Social Walé de Yamusukro (Costa de Marfil) para llevar a cabo un programa de prevención del cáncer de cuello de útero.
Este programa basado en el cribado y tratamiento precoz de lesiones precancerosas se ha llevado a cabo inicialmente por cooperantes (estudiantes y profesionales de la Universidad de Navarra) y posteriormente ha continuado con el equipo local de cada centro. De esta manera, ya se han cribado aproximadamente 7.000 mujeres y ha generado esa estructura local que permanece tras el regreso del equipo internacional.
"Ya se han cribado aproximadamente 7.000 mujeres y ha generado esa estructura local que permanece tras el regreso del equipo internacional"
Implantar un programa eficaz y sostenible de prevención del cáncer de cérvix en África supone afrontar numerosos desafíos. A las limitaciones en la disponibilidad de material, equipamiento de laboratorio y personal formado se suma la dificultad de sensibilizar a las mujeres sobre la importancia del cribado, y especialmente a la aquellas infectadas por VIH.
Al tratarse de una enfermedad que en sus fases iniciales no produce síntomas, muchas no perciben la necesidad de realizarse la prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH), considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la estrategia de cribado más sensible y eficaz para prevenir este cáncer.
La OMS recomienda que, como mínimo, todas las mujeres se sometan a esta prueba dos veces a lo largo de su vida, a los 35 y a los 45 años, con el objetivo de detectar precozmente las lesiones precancerosas y avanzar hacia la eliminación del cáncer de cérvix como problema de salud pública. Sin embargo, en contextos de gran vulnerabilidad económica como Kinshasa o Yamusukro, incluso el coste aproximado de dos euros por prueba puede suponer una barrera importante, ya que muchas familias deben priorizar necesidades básicas e inmediatas sobre una intervención preventiva cuyos beneficios no son visibles a corto plazo.
Esta estructura está, además, despertando el interés de otros centros de Kinshasa que se van incorporando a la actividad y que pueden permitir que a la vuelta de unos años esté cáncer deje de ocupar los primeros lugares en el ranking de mortalidad por cáncer en África. Además, el contacto con las autoridades locales de estos países ha permitido mostrar que se puede implementar correctamente este programa de prevención, que debe constituir una prioridad de salud pública durante los próximos años.
Autor: Dr. Gabriel Reina González. Profesor Titular y Consultor del Servicio de Microbiología, Clínica Universidad de Navarra (Pamplona)
























