El Ayuntamiento de Sevilla impulsa la agricultura sostenible y el liderazgo femenino en Kipushi (RDC)

El Ayuntamiento de Sevilla reafirma su compromiso con la cooperación internacional apoyando un proyecto de agricultura sostenible y empoderamiento femenino en el territorio de Kipushi, provincia de Haut-Katanga (República Democrática del Congo). La iniciativa busca fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar los medios de vida de mujeres campesinas y sus familias mediante el acceso al agua, la agroecología y el fortalecimiento comunitario.

El proyecto cuenta con una subvención del Ayuntamiento de Sevilla de 113.834,20 euros y un presupuesto total de 146.176,92 euros, lo que permitirá beneficiar directamente a 50 mujeres agricultoras e impactar positivamente en alrededor de 300 personas de la comunidad.

Una apuesta por el desarrollo rural sostenible

En muchas zonas rurales de la República Democrática del Congo, la agricultura familiar constituye la principal fuente de alimentación e ingresos. Sin embargo, las comunidades campesinas se enfrentan a importantes desafíos como la escasez de agua, la degradación de los suelos y la creciente vulnerabilidad frente al cambio climático.

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la producción agrícola y el cuidado de sus familias, pero continúan encontrando barreras para acceder a recursos productivos, formación técnica y oportunidades económicas. Con el apoyo del Ayuntamiento de Sevilla, este proyecto pretende responder a estas necesidades mediante soluciones sostenibles y adaptadas al contexto local.

Agua y energía solar para cultivar el futuro

Uno de los componentes clave de la iniciativa es la instalación de un sistema de riego alimentado por energía solar, acompañado de la perforación de un pozo y la construcción de infraestructuras de almacenamiento y distribución de agua. Estas actuaciones permitirán garantizar el acceso al agua durante todo el año, aumentar la productividad agrícola y reducir la dependencia de las lluvias, cada vez más irregulares debido al cambio climático.

Además, las beneficiarias recibirán formación en prácticas agroecológicas como el compostaje orgánico, la diversificación de cultivos y la gestión sostenible del suelo y del agua, favoreciendo una agricultura más resiliente y respetuosa con el medio ambiente.

Mujeres que transforman sus comunidades

Las protagonistas del proyecto son las integrantes de la agrupación KIMVUKA, formada por mujeres campesinas comprometidas con el desarrollo de sus comunidades. A través de talleres de liderazgo, gestión económica y organización comunitaria, las participantes fortalecerán sus capacidades técnicas y su autonomía económica, aumentando su participación en los espacios de decisión y contribuyendo a mejorar el bienestar de sus familias.

El proyecto incorpora un enfoque transversal de género, reconociendo el papel de las mujeres como agentes clave del desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria.

La cooperación internacional como motor de cambio

Esta iniciativa contribuye al cumplimiento de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos el fin de la pobreza (ODS 1), hambre cero (ODS 2), igualdad de género (ODS 5), trabajo decente (ODS 8), acción por el clima (ODS 13) y alianzas para lograr los objetivos (ODS 17).

Con este apoyo, el Ayuntamiento de Sevilla fortalece su compromiso con una cooperación internacional centrada en las personas, capaz de generar oportunidades, reducir desigualdades y construir comunidades más resilientes y sostenibles. Invertir en agricultura sostenible y en el liderazgo de las mujeres es invertir en el futuro. Porque cuando las mujeres tienen acceso a recursos, formación y oportunidades, toda la comunidad avanza.

El Ayuntamiento de Sagunto impulsa la educación y el emprendimiento de 200 jóvenes en Kinshasa junto a la Fundación Amigos de Monkole

Adefor costura

La Fundación Amigos de Monkole ha finalizado con éxito el proyecto «Construyendo un futuro para jóvenes a través de la educación y el emprendimiento, en Kinshasa (República Democrática del Congo)», una iniciativa que ha sido posible gracias al apoyo del Ayuntamiento de Sagunto, cuyo compromiso con la cooperación internacional al desarrollo continúa generando oportunidades para quienes más lo necesitan.

Gracias a la financiación concedida por el Ayuntamiento de Sagunto, 200 jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad de los municipios de Mont-Ngafula y Selembao, en Kinshasa, han podido acceder a un programa integral de educación básica y formación profesional orientado a mejorar sus oportunidades de futuro.

El proyecto ha combinado el refuerzo educativo con la capacitación técnica en corte y costura, incorporando además formación en emprendimiento, liderazgo, derechos humanos, igualdad de género, ética profesional e higiene ambiental. Este enfoque integral busca no solo mejorar las competencias académicas y profesionales de las participantes, sino también fortalecer su autonomía personal y económica para que puedan construir un proyecto de vida con mayores oportunidades.

La intervención se ha desarrollado de la mano de nuestro socio local ADEFOR (Association pour le Développement de la Formation Rurale), entidad con una amplia trayectoria en la formación y acompañamiento de jóvenes mujeres en Kinshasa. La estrecha colaboración entre ambas organizaciones ha permitido ejecutar todas las actividades previstas y alcanzar los objetivos planteados.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto ha sido su apuesta por la sostenibilidad. Además de la formación recibida durante todo el curso, las beneficiarias han adquirido competencias que podrán aplicar en su vida laboral y en iniciativas de autoempleo, contribuyendo a mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias. La continuidad de los programas educativos en los Centros Sociales de Kimbondo y Moluka permitirá que este impacto se mantenga en el tiempo y siga beneficiando a nuevas jóvenes.

Desde la Fundación Amigos de Monkole queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al Ayuntamiento de Sagunto por su confianza y compromiso con la cooperación internacional al desarrollo. Su apoyo ha contribuido a que 200 jóvenes mujeres puedan acceder a una educación de calidad, desarrollar capacidades profesionales y avanzar hacia un futuro con más oportunidades.

Porque invertir en educación es invertir en desarrollo, igualdad y dignidad.

La colaboración entre el Ayuntamiento de Valladolid y Amigos de Monkole fortalecen la salud infantil en Kinshasa

Tras doce meses de trabajo conjunto, la Fundación Amigos de Monkole, junto a CECFOR y la Red Sanitaria Monkole, ha concluido el proyecto de fortalecimiento de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) del Hospital Monkole, en Kinshasa (República Democrática del Congo), una iniciativa que ha contribuido a mejorar la atención sanitaria de niños y niñas en situación crítica y a reforzar las capacidades del sistema de salud local.

El proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Valladolid con una aportación de 49.999,13 euros sobre un presupuesto total de 62.273,63 euros, ha beneficiado directamente a más de 400 niños y niñas y, de forma indirecta, a alrededor de 3.600 familiares y cuidadores.

Una unidad más preparada 

Gracias a la intervención, la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Monkole cuenta ahora con nuevo equipamiento biomédico esencial para la atención de pacientes críticos, incluyendo camas hospitalarias pediátricas, monitores multiparamétricos y dispositivos de soporte clínico.

La renovación tecnológica ha permitido mejorar la capacidad de respuesta ante urgencias pediátricas graves y reforzar la calidad asistencial en uno de los hospitales de referencia de Kinshasa, que atiende a población procedente tanto de la capital como de otras regiones del país.

Estos avances son especialmente relevantes en un contexto donde el acceso a cuidados intensivos pediátricos continúa siendo limitado y donde muchas familias se enfrentan a importantes barreras económicas y geográficas para acceder a servicios especializados.

Profesionales mejor formados para salvar vidas

Otro de los pilares del proyecto ha sido la capacitación del personal sanitario en el manejo de urgencias pediátricas y cuidados críticos. Médicos y profesionales de enfermería han reforzado sus competencias técnicas mediante formaciones teórico-prácticas adaptadas a las necesidades del contexto local.

Además de mejorar la atención inmediata a los pacientes, esta formación genera un efecto multiplicador, ya que los conocimientos adquiridos podrán compartirse con otros profesionales de la Red Sanitaria Monkole, fortaleciendo las capacidades del sistema sanitario a largo plazo.

Acompañar también a quienes cuidan

La hospitalización de un niño no afecta únicamente al paciente, sino también a su entorno familiar. Por ello, el proyecto ha incorporado sesiones de acompañamiento y apoyo psicosocial dirigidas a familiares y cuidadores, con especial atención a las mujeres, que suelen asumir la mayor parte de las tareas de cuidado.

Estos espacios han contribuido a fortalecer el bienestar emocional de las familias, mejorar su acceso a información sanitaria y generar redes de apoyo comunitario durante el proceso de hospitalización.

Invertir en salud infantil es invertir en el futuro

La experiencia de este proyecto demuestra que fortalecer las capacidades locales es una de las estrategias más eficaces para construir sistemas sanitarios más resilientes y equitativos. Cuando un hospital dispone de mejores recursos, cuando los profesionales cuentan con formación especializada y cuando las familias reciben acompañamiento, las oportunidades de supervivencia y recuperación aumentan significativamente.

En contextos como la República Democrática del Congo, donde la mortalidad infantil sigue siendo uno de los grandes desafíos sanitarios, cada inversión en salud infantil tiene un impacto que trasciende el presente: salva vidas hoy y fortalece el sistema de salud del mañana.

Desde la Fundación Amigos de Monkole agradecemos el apoyo del Ayuntamiento de Valladolid y el compromiso de nuestros socios locales, CECFOR y la Red Sanitaria Monkole, cuyo trabajo diario hace posible avanzar hacia un acceso más justo y universal a la salud para la infancia congoleña.

Tribuna: El latido de la neonatología en el África Subsahariana

La brecha en salud neonatal entre los países desarrollados y el África subsahariana no es una simple cifra; es la frontera que decide qué niños pueden sobrevivir. Mientras que en los países de ingresos altos la supervivencia de los recién nacidos con peso extremadamente bajo es la norma gracias a la tecnología de vanguardia, en regiones como la República Democrática del Congo (RDC) esto representa uno de los desafíos más extremos de la medicina moderna.  

Para contextualizar la magnitud del problema, basta observar los indicadores epidemiológicos. La RDC ostenta una de las tasas de prematurez más altas del continente. A esto se suma una mortalidad neonatal que ronda los 28 a 30 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos. La mortalidad neonatal se sitúa por debajo del 2-3% en la mayoría de los países de la OCDE. Por lo tanto, un niño nacido en el Congo tiene, en promedio, diez veces menos probabilidades de sobrevivir a su primer mes de vida que uno nacido en Europa o América del Norte.

Ejea de los Caballeros

Vivir esta realidad sobre el terreno transforma por completo la perspectiva médica. En nuestros hospitales, estamos acostumbrados a la inmediatez: monitorización analítica por micrométodos, acceso universal a surfactante pulmonar exógeno, ecografías transfontanelares seriadas y unidades de cuidados intensivos dotadas de tecnología de última generación. En el contexto congoleño, la escasez de recursos técnicos y financieros es la norma. Allí, la supervivencia no depende de la máquina más costosa, sino de la excelencia en la práctica clínica y del ingenio del equipo médico. 

Un ejemplo extraordinario de esto ha sido el reciente caso de éxito en el Centro Hospitalier Monkole, donde el equipo liderado por la Dra. Gisèle Kazadi logró la supervivencia de una recién nacida de tan solo 500 gramos y 26 semanas de gestación. En un entorno sin acceso a surfactante exógeno, el éxito radicó en tres pilares que exigen rigor absoluto: el uso correcto de la ventilación no invasiva (nCPAP), el inicio temprano de la nutrición enteral con leche materna y una adherencia estricta a las medidas de asepsia para prevenir la sepsis neonatal.  La lección que nos deja el trabajo en centros como Monkole es profunda. La falta de recursos no debe traducirse en una falta de esperanza.

La implementación de intervenciones de bajo coste recomendadas por la OMS —como la corticoterapia antenatal y el soporte respiratorio no invasivo— demuestra que es posible mejorar las estadísticas y salvar vidas. Apoyar la formación del personal local no es solo un acto de solidaridad; es una inversión directa en equidad sanitaria global. 

Autor de la tribuna: Dr. Gonzalo Ares, Jefe de Pediatria del Hospital Rey Juan Carlos (Madrid)

El Ayto. de Casares impulsa nuestro proyecto materno-infantil en Costa de Marfil

El Ayuntamiento de Casares ha concedido a la Fundación Amigos de Monkole uno de los siete accésits de los Premios Blas Infante destinados a proyectos de cooperación internacional. Con esta ayuda podremos prevenir la transmisión materno-infantil del VIH y mejorar la nutrición de madres y lactantes en Costa de Marfil. Con esta nueva edición,  y con el legado humanista de Blas Infante, convirtiendo una vez más la solidaridad en una seña de identidad del municipio, Casares reafirma su compromiso con la cooperación internacional. El premio fue recogido por nuestros voluntarios Carlos Aguilar, Santi Moles y Gonzalo Elejalde.

El presente proyecto tiene como objetivo prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo y mejorar el estado nutricional de lactantes en situación de alta vulnerabilidad en Yamoussoukro (Costa de Marfil), mediante una intervención integral centrada en la salud maternoinfantil.

En contextos como el de intervención, muchas mujeres embarazadas o en periodo de lactancia que viven con VIH carecen de los recursos necesarios para garantizar una alimentación segura a sus hijos. La lactancia materna, en ausencia de condiciones adecuadas y seguimiento médico, puede convertirse en una vía de transmisión del virus al recién nacido. Sin intervención, este riesgo puede alcanzar niveles elevados, comprometiendo gravemente la salud y la vida de los bebés.

El proyecto aborda esta problemática mediante la provisión de alternativas seguras a la lactancia materna, principalmente a través de la distribución de leche infantil, combinada con un seguimiento sanitario y nutricional continuo. Esta medida no constituye únicamente un apoyo alimentario, sino una intervención clave de prevención sanitaria que permite reducir significativamente el riesgo de transmisión del VIH en la primera infancia. De forma complementaria, se desarrollarán acciones de acompañamiento médico, seguimiento del crecimiento infantil y control del estado serológico de los bebés, así como actividades de formación dirigidas a madres, centradas en prácticas de alimentación segura, higiene y prevención del VIH. Estas acciones estarán apoyadas por el trabajo del Centro Médico-Social Walé, entidad local con amplia experiencia en atención a personas con VIH y en salud comunitaria.

El proyecto beneficiará directamente a mujeres embarazadas y lactantes con VIH y a sus hijos e hijas en sus primeros meses de vida, contribuyendo a garantizar su derecho a la salud, a la alimentación y a una vida digna. Asimismo, tendrá un impacto positivo en el entorno familiar y comunitario, fortaleciendo capacidades locales y reduciendo el estigma asociado al VIH. La intervención se basa en un enfoque de derechos humanos, género y salud pública, y se integra en las estrategias locales existentes, lo que garantiza su pertinencia, sostenibilidad y continuidad más allá del periodo de ejecución.

OBRAMAT Leganés y Fundación Amigos de Monkole culminan la primera intervención del proyecto ReHabitar

La colaboración entre empresas y entidades sociales vuelve a demostrar su capacidad para generar cambios reales en la vida de las personas. Gracias al apoyo de OBRAMAT Leganés, la Fundación Amigos de Monkole ha completado con éxito la primera actuación del proyecto ReHabitar, una iniciativa destinada a mejorar las condiciones de habitabilidad de personas y familias en situación de vulnerabilidad en la Comunidad de Madrid.

La intervención, desarrollada entre mayo y junio de 2026 en el distrito madrileño de Tetuán, ha permitido acondicionar una vivienda mediante trabajos de limpieza, pintura, reorganización de espacios y pequeñas mejoras estructurales, devolviendo dignidad y bienestar a su residente.

El compromiso de OBRAMAT 

El proyecto ha sido posible gracias a la implicación de OBRAMAT Leganés, que donó pintura y materiales esenciales para la ejecución de las obras, además de colaborar en la coordinación institucional y en la difusión de la iniciativa.

Esta colaboración pone de manifiesto cómo las alianzas entre empresas y organizaciones sociales pueden convertirse en motores de transformación local, sumando recursos, voluntariado y conocimiento para responder a necesidades concretas de la comunidad.

En un momento en el que la responsabilidad social empresarial adquiere una relevancia creciente, proyectos como ReHabitar muestran que la cooperación entre el sector privado y el tercer sector permite generar un impacto directo y medible en la vida de las personas.

Más de 14 voluntarios para transformar un hogar

La jornada principal de intervención tuvo lugar el 29 de mayo y reunió a más de 14 personas voluntarias, que participaron en distintos turnos de mañana y tarde para ejecutar los trabajos de mejora de la vivienda.

Durante la jornada principal se llevaron a cabo trabajos de pintura de paredes y techos, protección y reorganización del mobiliario, acondicionamiento de distintas habitaciones, limpieza continua de los espacios y pequeñas actuaciones de mejora del entorno doméstico. La implicación del voluntariado permitió concentrar una parte muy importante del trabajo en una única jornada y transformar la vivienda en un lugar más digno, acogedor y habitable para su residente.

La participación del voluntariado permitió concentrar gran parte del trabajo en una única jornada y generó una experiencia comunitaria especialmente positiva para todos los implicados.

Un proyecto que pone a las personas en el centro

La actuación comenzó con una primera jornada de limpieza y preparación del inmueble, durante la cual el equipo adaptó parte de las intervenciones previstas para respetar el espacio personal y las circunstancias particulares del residente.

Posteriormente, una segunda jornada permitió culminar los trabajos mediante la retirada de materiales, la limpieza final y la reorganización definitiva de las estancias, convirtiendo nuevamente la vivienda en un espacio plenamente habitable.

El seguimiento posterior permitió además resolver pequeñas incidencias y completar todos los acabados previstos inicialmente, garantizando la calidad final de la intervención.

Alianzas para multiplicar el impacto

Desde la Fundación Amigos de Monkole creemos que la colaboración con empresas comprometidas es fundamental para afrontar los desafíos sociales de nuestro entorno.

La experiencia de ReHabitar demuestra que la suma de recursos materiales, conocimiento profesional y voluntariado puede traducirse en mejoras tangibles y sostenibles para las personas más vulnerables.

Desde la Fundación Amigos de Monkole queremos agradecer especialmente a OBRAMAT Leganés su confianza, compromiso y cercanía para hacer posible esta iniciativa y demostrar que construir hogares más dignos también es una forma de construir una sociedad mejor.

El Centro Agrícola de Kakulabashike crea nuevas oportunidades para las comunidades rurales de Haut-Katanga junto al Ayuntamiento de Teruel

El Centro Agrícola de Kakulabashike (CPK) se consolida como un referente para la formación, la innovación y el desarrollo rural en la provincia de Haut-Katanga, en la República Democrática del Congo. La rehabilitación de sus instalaciones y el fortalecimiento de su programa formativo han permitido mejorar las capacidades de agricultores y agricultoras, aumentar la producción hortícola y abrir nuevas oportunidades para la juventud de la zona.

Impulsada por la Fundación Amigos de Monkole y CECFOR, con el apoyo del Ayuntamiento de Teruel, la iniciativa ha contribuido a reforzar la seguridad alimentaria y la autonomía económica de las comunidades rurales de Kakulabashike, Sambwa y Makulo, apostando por una agricultura sostenible y adaptada a los desafíos del cambio climático.

Un centro renovado 

Las obras de rehabilitación ejecutadas entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 permitieron renovar la cubierta, mejorar las instalaciones eléctricas e hidráulicas y acondicionar los espacios formativos del centro, garantizando un entorno adecuado para el aprendizaje.

Gracias a estas mejoras, el CPK ha podido desarrollar durante la campaña 2025-2026 un programa de formación que ha movilizado a 84 beneficiarios inscritos con 81 participantes habituales, superando los objetivos previstos. De ellos, 60 son mujeres y 21 hombres, lo que pone de manifiesto el papel protagonista de las mujeres en el desarrollo agrícola local.

A lo largo del año se organizaron 57 sesiones formativas centradas en ocho grandes áreas temáticas y diecisiete subtemas relacionados con la gestión del agua, la agroecología, la vigilancia fitosanitaria, la planificación de cultivos y la valorización de los productos agrícolas.

Más producción gracias a la formación

Los resultados obtenidos reflejan el impacto positivo del acompañamiento técnico y de las nuevas prácticas incorporadas por los participantes. Entre 2024 y abril de 2026, la producción hortícola pasó de 122.529,9 kilogramos a 187.553,5 kilogramos, lo que supone un incremento del 53,1 %. 

Los agricultores han adoptado progresivamente nuevas técnicas, como el uso racional del agua mediante sistemas de riego por goteo, la utilización de abonos elaborados con recursos locales, una mejor planificación de las labores agrícolas y la introducción de conceptos relacionados con la cadena de valor y la comercialización de las cosechas.

Aunque el aumento de la producción todavía no se ha traducido en un crecimiento proporcional de los ingresos debido a los bajos precios del mercado local, el proyecto ha sentado las bases para reforzar en el futuro las estrategias de comercialización y la venta agrupada de productos agrícolas.

La agricultura como oportunidad jóvenes y mujeres

Uno de los logros más destacados del programa ha sido el cambio de percepción de los jóvenes respecto a la agricultura. Diecinueve jóvenes menores de 35 años participaron en las formaciones junto a agricultores adultos, descubriendo nuevas oportunidades de empleo y generación de ingresos en el sector agrícola. Muchos de ellos, que anteriormente no consideraban la agricultura como una actividad con futuro, han comenzado a producir y comercializar sus propias cosechas.

Es el caso de Moïse Zambala Mwansa, de 19 años, que encontró en el programa una alternativa para construir un proyecto de vida vinculado al medio rural, o de Aline Mwewa Calwe, de 18 años, que ha comenzado a obtener ingresos gracias a su participación en las actividades agrícolas del centro.

Además el proyecto ha reforzado el papel de las mujeres como motor del desarrollo rural. Historias como las de Sylvie Nyota, madre de ocho hijos y cabeza de familia, o Germaine Banza, que pasó de ser comerciante a productora agrícola, muestran cómo la formación y el acompañamiento técnico pueden transformar la vida de las mujeres y fortalecer su autonomía económica.

La participación femenina mayoritaria en las actividades del CPK confirma que invertir en formación agrícola es también una apuesta por el liderazgo comunitario y la mejora de las condiciones de vida de las familias rurales.

Un legado para el futuro de Kakulabashike

Más allá de los resultados obtenidos, el Centro Agrícola de Kakulabashike se ha consolidado como un espacio estratégico para la formación, la innovación y el emprendimiento agrícola en la región. Los próximos retos pasan por reforzar las cooperativas locales, mejorar el acceso al mercado e impulsar la venta agrupada.

Gracias al compromiso de las comunidades locales, de CECFOR, del Ayuntamiento de Teruel y de la Fundación Amigos de Monkole, el CPK continuará siendo un motor de seguridad alimentaria, autonomía económica y oportunidades para mujeres y jóvenes del medio rural congoleño.

San Fernando de Henares impulsa la formación de matronas en Kinshasa

La Fundación Amigos de Monkole ha firmado hoy el convenio de subvención con el Ayuntamiento de San Fernando de Henares para poner en marcha un proyecto destinado a fortalecer la formación práctica del grado de matronas del Instituto Superior en Ciencias de Enfermería (ISSI) de Kinshasa, en la República Democrática del Congo.

La firma del convenio ha tenido lugar en el Ayuntamiento de San Fernando de Henares y ha contado con la participación de Enrique Barrio García, presidente de la Fundación Amigos de Monkole, y de Fco. Javier Corpa Rubio, alcalde del municipio. Este acuerdo refuerza el compromiso compartido con la cooperación internacional y el derecho a la salud de mujeres e infancia en contextos de vulnerabilidad.

Gracias a esta colaboración, el proyecto contará con una subvención de 13.000 euros concedida por el Ayuntamiento de San Fernando de Henares, sobre un presupuesto total de 17.000 euros, financiado además con aportaciones de la Fundación Amigos de Monkole y de su socio local, CECFOR.

Mejorar la formación para salvar vidas

La iniciativa tiene como objetivo fortalecer el Instituto Superior en Ciencias de Enfermería (ISSI), integrado en la Red Sanitaria Monkole, mediante el equipamiento de un aula de simulación clínica especializada en salud materna y neonatal.

Este espacio permitirá a las estudiantes del grado de matronas desarrollar prácticas seguras y adquirir competencias clínicas fundamentales para la atención al embarazo, el parto, las urgencias obstétricas y el cuidado del recién nacido.

En la República Democrática del Congo, la mortalidad materna y neonatal continúa siendo uno de los grandes retos sanitarios. La escasez de profesionales cualificados y las dificultades de acceso a servicios de salud de calidad afectan especialmente a las mujeres y a la infancia. En este contexto, la formación de matronas constituye una de las estrategias más eficaces para mejorar la atención sanitaria y prevenir muertes evitables.

Apostar por el liderazgo femenino y la salud comunitaria

El proyecto beneficiará directamente a 40 alumnas del grado de matronas del ISSI, todas ellas mujeres, reforzando sus capacidades profesionales y promoviendo su papel como agentes de cambio en sus comunidades.

Además, el impacto del proyecto trasciende el ámbito educativo: una vez incorporadas al sistema sanitario, las futuras matronas podrán atender cada año a miles de mujeres embarazadas y recién nacidos, contribuyendo a mejorar la salud materna y neonatal en Kinshasa y otras regiones del país.

La intervención incluye el equipamiento del aula de simulación, la capacitación del profesorado y la integración de metodologías innovadoras de enseñanza en el currículo académico del ISSI, garantizando así la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.

Una alianza por el derecho a la salud

La Fundación Amigos de Monkole mantiene desde 2017 una estrecha colaboración con la organización congoleña CECFOR y la Red Sanitaria Monkole, con quienes ha desarrollado numerosos proyectos de cooperación centrados en la salud, la formación y el fortalecimiento institucional.

Con la firma de este convenio, el Ayuntamiento de San Fernando de Henares renueva su compromiso con la cooperación internacional y contribuye al fortalecimiento de un sistema sanitario más sólido, equitativo y sostenible en la República Democrática del Congo.

Invertir en la formación de matronas es invertir en el futuro: cada profesional formada representa una oportunidad para proteger la vida y la salud de miles de madres y recién nacidos, avanzando hacia un mundo donde el acceso a una atención sanitaria de calidad sea un derecho garantizado para todas las personas.

La Fundación Amigos de Monkole impulsa la formación cardiológica en Guinea-Bissau con la adquisición de un ecógrafo portátil

La Fundación Amigos de Monkole ha culminado una nueva acción de apoyo al fortalecimiento sanitario en Guinea-Bissau mediante la aportación de 2.000 € destinados a la adquisición de un ecógrafo portátil y al desarrollo de actividades de formación clínica especializada en el Hospital de Bafatá.

Esta iniciativa se enmarca en una colaboración iniciada este año junto al cardiólogo Francisco García Lanzas, con experiencia previa en formación en ecocardiografía en distintos contextos africanos, incluida la República Democrática del Congo junto a la red sanitaria Monkole.

Cardiología

Tecnología para el diagnóstico

La actuación ha permitido incorporar un ecógrafo portátil SonoEye P3 de mano conectado a smartphone o tablet, una herramienta de diagnóstico accesible y de alto impacto que permitirá trasladar la formación recibida directamente a la práctica clínica diaria.

El Hospital de Bafatá atiende entre 200 y 300 consultas externas al día, muchas de ellas relacionadas con cuadros de fatiga, dificultad respiratoria, edemas o insuficiencia cardiaca cuyo origen, hasta ahora, resultaba muy difícil de identificar por la ausencia de pruebas diagnósticas básicas.

Cardiología

Impacto presente y futuro

Gracias a este equipo y al proceso formativo asociado, cinco médicos locales han comenzado a capacitarse en el diagnóstico inicial de patologías cardiovasculares frecuentes en el contexto local, como miocardiopatías dilatadas asociadas a infecciones o VIH, cardiopatía reumática y diagnóstico diferencial de pacientes con disnea. Además, la formación incluye el uso de la misma sonda para ecografía cardíaca, pulmonar y abdominal, ampliando significativamente su utilidad clínica.

El impacto esperado va más allá del diagnóstico. Detectar precozmente estas patologías permitirá iniciar tratamientos disponibles y de bajo coste, reduciendo ingresos hospitalarios repetidos, gasto económico familiar y mejorando la calidad y esperanza de vida de los pacientes.

La formación continuará tras la misión mediante acompañamiento remoto y telemedicina, reforzando un modelo basado en la transferencia de conocimiento, la autonomía profesional y la sostenibilidad.

Desde la Fundación Amigos de Monkole seguimos apostando por una cooperación sanitaria que no solo lleve recursos, sino también capacidades que permanezcan en el tiempo.

Prevención del cáncer de cérvix en Yamusukro

En Costa de Marfil, miles de mujeres siguen llegando demasiado tarde al diagnóstico del cáncer de cuello uterino, una enfermedad prevenible y curable cuando se detecta a tiempo.

La falta de vacuna o de acceso a programas de cribado y la escasez de recursos sanitarios hacen que el cáncer de cérvix continúe siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en el país. El Proyecto ELIKIA tiene como principal objetivo llevar esperanza a la mujer africana, acercando el diagnóstico precoz a mujeres que nunca han tenido acceso a una revisión ginecológica.

Dentro de unos días el Dr. Gabriel Reina, de la Clínica Universidad de Navarra, se desplazará con el Dr. Ignacio Pérez Palacio y un grupo de ocho estudiantes en una nueva campaña del proyecto ELIKIA. En la expedición también hay enfermeras y farmacéuticos. La campaña se llevará a cabo en el Centro Médico Walé de Yamusukro (Costa de Marfil) para implementar un programa de prevención de cáncer de cérvix, formar al personal local y transformar la realidad de muchas mujeres y sus familias. 
 
Varios estudiantes como Covadonga, Sara, Jon o José María, aportarán la experiencia acumulada hace un año en el hospital de Monkole, y otras estudiantes nuevas como Ángela, Teresa, Andrea o Paula aportarán también trabajo e ilusión en esta nueva campaña. 

Todo el equipo, que lleva preparando meses esta campaña, persigue el sueño de que el cáncer de cérvix deje de ser una sentencia de muerte y pase a ser una enfermedad prevenible y tratable, también en Costa de Marfil. Con el apoyo de personas comprometidas y donantes solidarios, podemos conseguirlo. Cada colaboración representa una oportunidad para salvar vidas y construir esperanza. Muchas gracias.